Carlos Garcia Orjuela

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Sábado, 24 Feb 2018

Después de Irak... (II)

Domingo 6 de Abril de 2003. Cartagena, Diario El Universal - Bucaramanga, Vanguardia Liberal - Ibague, El Nuevo Día.
 
Por Carlos García Orjuela

La Corte Permanente de Arbitraje, creada en la primera Conferencia Internacional de la Paz realizada en 1899 en La Haya, con los propósitos de resolver pacíficamente las crisis, evitar las guerras y establecer normas de conductas para tiempos de conflictos no pudo evitar la primera guerra mundial.

En los albores del siglo XX, Europa disfrutaba de un lento pero favorable crecimiento económico que le permitió la construcción de palacios y teatros. En el aire de libertad y la alegría de vivir  que se respiraba en aquel período denominado ¨La Belle Epoque¨, quién podría pensar, que pocos años después, sus ejércitos se enfrentarían.

Finalizada la I guerra mundial y firmado el Tratado de Versalles se organizó, en 1919, la Sociedad de Naciones con los mismos objetivos de la Corte Permanente que tampoco logró impedir la segunda conflagración. 

En menos de 30 años, durante la guerra civil española y las dos guerras mundiales, el pueblo más culto de la tierra, mostró su capacidad de devastación y barbarie. La población civil no fue respetada, niños, mujeres y ancianos conocieron los campos de concentración y la muerte. Miles de miles de desplazados continentales. Las más bellas ciudades como Berlín y Varsovia con sus tesoros arquitectónicos quedaron reducidos a cenizas. Dos bombas atómicas, el arma más poderosa de destrucción masiva, al final de la confrontación fueron lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Entonces, en 1945, la necesidad de una organización mundial, con amplias facultades para proteger los derechos de la humanidad, preservar la naturaleza y garantizar la paz, obligó, a los representantes de 51 países a firmar la Carta de NACIONES UNIDAS. Hoy 191 naciones pertenecen a ella.

Son muchas las tareas cumplidas y valiosos los resultados obtenidos por los diferentes organismos de la ONU. La Unicef con sus programas para la niñez, la Unesco en defensa del patrimonio cultural, el Programa Mundial de Alimentos, la Oficina para Refugiados, la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, la Corte Internacional de Justicia y el Programa para el Desarrollo-PNUD,  son ejemplos de solidaridad.

El esfuerzo y la búsqueda para consolidar mecanismos de integración, protección de los más débiles, erradicación de la pobreza, eliminación de cualquier forma de colonialismo y de ser necesaria la intervención contra el genocidio y el despotismo deberán ratificarse y fortalecerse como facultades de las Naciones Unidas. Si el Consejo de Seguridad fracasó en el intento por impedir la guerra en Irak, es urgente modificar sus estatutos y establecer normas que permitan superar las diferencias sin destrozar la unidad.

Son 58 años de vida de Naciones Unidas y desde hoy le corresponde la imprescindible labor de dirigir la reconstrucción de Irak, mantener su integridad territorial y convertirla en una nación libre y estable. Las democracias, decíamos, no se instauran como resultado de apretar un botón y menos en pueblos que no conocen la discusión ideológica y civilizada, sólo la ONU puede garantizar la neutralidad en la designación autónoma de un nuevo gobierno.

Por otro lado, el mercado común europeo con una sola moneda, el euro, que ha sido un gran éxito de comercio e integración está amenazado por las recriminaciones de Francia y Alemania contra Inglaterra y España, es urgente restaurar la unidad y recomponer la OTAN pues parecería que París y Berlín están políticamente más cerca de Moscú que de Londres y Madrid.

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